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El jardín mediterráneo en Mallorca
«Jardín mediterráneo» se ha convertido en una etiqueta que sirve para casi todo. Conviene decir qué significa cuando lo decimos nosotros: una plantación en la que el verano no es una emergencia sino el estado normal, y en la que ninguna planta está viva únicamente porque hay una manguera detrás.

Qué define un jardín mediterráneo
Se parece al sitio. Las especies son las que crecen aquí solas o las que vienen de climas equivalentes: romero, jara, lavanda, perovskia, westringia, enebro, gramíneas ornamentales, tulbaghia. Encima de todo eso, la estructura: olivo, algarrobo, almendro, ciprés.
Vive del color de la hoja, no de la flor. Los grises, los plateados y los verdes azulados sostienen el jardín los doce meses. La floración es un acontecimiento que llega y pasa, no el motivo por el que el jardín se aguanta.
No es un jardín de flor cortada. Se ve mejor a distancia media, en masas, con el viento moviendo las gramíneas, que examinado planta por planta.
El enfoque naturalista
No plantamos en filas ni en parterres recortados. Trabajamos con derivas: grupos amplios de una misma especie que se entrelazan con los vecinos en los bordes, de manera que no hay una línea donde acabe una y empiece otra.
Es más difícil de proyectar y mucho más difícil de mantener bien —hay que saber qué se quita y qué se deja—, pero es la única forma de que un jardín parezca haber crecido allí en vez de haber sido colocado.
Un jardín que mejora en lugar de envejecer
Un jardín de temporada da su mejor versión el primer año y va a peor. Este hace lo contrario.
El primer verano se ve joven y se ve el suelo entre las plantas. El segundo, las masas empiezan a tocarse. Del tercero en adelante el jardín ya funciona solo, pide muy poca agua y cada año está más denso y más asentado. Ese es el momento en el que deja de ser un gasto corriente y pasa a ser parte del valor de la casa.

Cómo se ve en febrero
Es la prueba que suspenden casi todos los jardines, y la razón por la que proyectamos así.
Un jardín basado en flor de temporada y césped no tiene nada que enseñar durante medio año. Uno basado en estructura lo tiene todo: las gramíneas mantienen la forma mucho después de agostarse, el romero y el enebro siguen macizos y verdes, el olivo da la altura y la piedra cose el conjunto. Y en febrero florece el almendro y empieza otra vez el año.
El suelo entre las plantas
Nunca lo dejamos desnudo. Donde la plantación es cerrada usamos cáscara de almendra, un subproducto de la propia isla: retiene la humedad, deja respirar la tierra en lugar de compactarla como hace una corteza prensada, y su tono cálido hace resaltar el gris del romero y el rosa de las gramíneas. Donde hay que pisar, grava de la zona.
Más sobre nuestro trabajo
Para una visión general, diseño de jardines en Mallorca. Sobre el agua y lo que ya prohíben algunos ayuntamientos, el agua en el jardín. Sobre caminos y muros, piedra natural de Mallorca.
Hablemos de su jardín
Vamos a ver la parcela y le decimos qué crece allí y con cuánta agua. J&P Design, desde 2008 en Santanyí.