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Diseño de jardines en Santanyí

Nuestro estudio está en s’Alqueria Blanca, en el término de Santanyí. Llevamos aquí desde 2008 haciendo jardines, así que no describimos esta esquina de la isla de oídas: sabemos qué planta pasa agosto en este suelo y cuál es la que se planta cada primavera y se repone cada otoño.

Jardín en la zona de Santanyí, en Mallorca, con piscina, palmeras y plantación mediterránea

Qué tiene de particular un jardín aquí

Hay poca tierra y la roca está cerca. En buena parte del término aparece el marès —la piedra dorada con la que está construido todo el sureste— a media pala de profundidad. Eso condiciona qué se puede plantar y dónde, y es la razón por la que aportamos suelo en cada punto de plantación en vez de dar por hecho que hay tierra debajo.

La sal llega más adentro de lo que parece. Hacia Cala Llombards, Cala Figuera, Cala Santanyí y Portopetro el aire marino quema todo lo que no ha crecido con él.

Y es una de las zonas más secas de Mallorca. Santanyí pertenece a la unidad de Migjorn, que entró en alerta por sequía en julio de 2026. Para nosotros no es un titular: es la condición con la que proyectamos todos los días.

El jardín que aguanta un año seco

Todo lo que hemos aprendido aquí apunta a lo mismo: hacer el jardín con el agua que hay, no con la que uno querría.

Eso significa plantación para la que el verano mallorquín es lo normal, suelo cubierto y no desnudo, y riego dosificado planta a planta en lugar de un solo programa para todo. El detalle está en jardines sin césped y en riego de jardines.

Jardín en Mallorca con piscina, cipreses y gramíneas sobre grava, sin césped

El marès y la piedra del sureste

Los muros, los bancales viejos y media casa de pueblo son de marès. Un jardín que lo ignora se nota importado.

Usamos piedra de canteras mallorquinas para caminos, peldaños de bloque y paredes en seco, ajustando el tono a lo que ya existe en la parcela. Asentada sobre terreno compactado y sin base de hormigón, lo que además evita, por lo general, la licencia de obra. Más en piedra natural de Mallorca.

Dos tipos de parcela, dos encargos distintos

Casi todo lo que hacemos aquí cae en una de dos categorías, y no son variaciones de lo mismo.

La casa de pueblo. En Santanyí, s’Alqueria Blanca y Calonge las parcelas son pequeñas, cerradas por muros y con vecinos encima. El trabajo va de intimidad, sombra y hacer que un patio parezca más grande de lo que es: un buen árbol en vez de tres, trepadoras en los muros, un pavimento que se lea como una habitación, y plantación con aroma, porque ahí siempre se está a un metro de ella.

La finca. Entre pueblo y pueblo la escala cambia por completo. Aquí la pregunta no es qué plantar, sino dónde parar: cómo se encuentra el jardín con el campo, qué olivo o qué almendro viejo se queda como centro de la composición, y cómo se recorre. Masas grandes de pocas especies, piedra en seco donde hay que sujetar el terreno, y las vistas largas sin tapar.

De qué nos ocupamos

Proyecto. Levantamiento de la parcela, plano de plantación, cotas, trazado de caminos, escalones y terrazas, y el riego proyectado a la vez y no después.

Ejecución. Movimiento de tierras, piedra natural, muros, plantación y riego, con equipo propio y no subcontratado a trozos.

Jardines que ya existen. Buena parte de nuestro trabajo aquí no es obra nueva: es un jardín que hizo otro y ha dejado de funcionar. Un riego que nadie ajustó nunca, plantas equivocadas para su posición, un césped que se ha convertido en una discusión mensual con la factura del agua.

Los dos primeros veranos. Una plantación no termina el día de la entrega. Necesita a alguien mirando cómo arraiga, ajustando tiempos de riego y reponiendo lo poco que no ha cuajado.

Dónde trabajamos

Santanyí pueblo, s’Alqueria Blanca, Calonge, Cala Llombards, Cala Figuera, Cala Santanyí, Portopetro y Ses Salines, además de las fincas intermedias, que es donde está la mayor parte de nuestro trabajo.

Estamos a la vuelta de la esquina

Importa más de lo que parece. Un jardín no termina el día de la entrega: necesita a alguien durante los dos primeros veranos, ajustando el riego y viendo qué ha arraigado. Estar a quince minutos es la diferencia entre un jardín que se establece y uno que se deja solo.

Venga a vernos, o vamos nosotros. J&P Design, s’Alqueria Blanca, Santanyí — desde 2008.

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